Alguien que un dia quiso entender lo que nos pasa y porqué

Más allá de las diferentes disciplinas, conocimientos y experiencias que podemos descubrir a lo largo de la vida, con el tiempo me di cuenta de que hay algo que condiciona todo lo demás: nuestra salud. Cuando no nos encontramos bien, física o mentalmente, muchas de las cosas que nos apasionan pasan a un segundo plano.

Fue una de las razones por las que decidí dedicarme a la fisioterapia. Me fascina entender cómo funciona el cuerpo humano y cómo cada una de sus partes trabaja de forma coordinada para permitirnos algo tan sencillo y extraordinario como movernos, hacer deporte, trabajar o disfrutar de nuestro día a día.

Pero también aprendí que nuestro cuerpo necesita atención, tiempo y las herramientas adecuadas para mantenerse en las mejores condiciones posibles. A veces, una lesión, una operación, el paso de los años o simplemente dejar de movernos pueden hacer que nuestras capacidades vayan disminuyendo poco a poco.

Mi objetivo como fisioterapeuta es ayudarte a recuperar aquello que has perdido, mantener lo que todavía conservas y darte las herramientas necesarias para seguir haciendo aquello que es importante para ti. Porque para mí, la fisioterapia no consiste únicamente en tratar un dolor: consiste en ayudarte a recuperar autonomía, confianza y calidad de vida.

¿Cuál es mi formación?

He vivido siempre en Getxo hasta que cumplí la mayoría de edad y terminé mi educación escolar en Urdaneta. Tuve la oportunidad de salir fuera a Madrid a estudiar Fisioterapia y, tras los 4 años de carrera, estudié un master en Terapia manual Ortopédica en el tratamiento del dolor. Una formación que sin duda me permitió ver el alcance real de nuestra terapia manual y cómo es útil, aunque mucho mas efectiva, si lo combinamos con un tratamiento orientado con el ejercicio terapéutico.

UNA EXPERIENCIA QUE NO ESPERABA

Durante el máster llegó la pandemia del COVID-19, un evento que sin duda nos cambió la vida a todos. Tuve que volver a casa y dejar atrás los años en Madrid para emprender un nuevo camino de vuelta en Getxo. Fue así como surgió la oportunidad de empezar a trabajar a domicilio.

Siempre había tenido la idea de ejercer en una clínica, rodeado de otros profesionales sanitarios, o integrado en algún equipo deportivo, ya que el ejercicio físico siempre ha sido mi pasión. Sin embargo, la realidad fue muy distinta.

Acabé trabajando en las casas de mis pacientes, donde descubrí a muchas personas a las que les resultaba muy difícil desplazarse sin ayuda. Observé cómo esa independencia de la que antes gozaban se había ido marchitando hasta volverse algo inalcanzable, convenciéndose a sí mismos de que jamás la volverían a recuperar.

Hoy me siento feliz ayudando no solo a personas que han perdido la movilidad, sino también a quienes desean prevenir su deterioro o se han sometido a cirugías traumato-ortopédicas —como prótesis— y prefieren realizar la rehabilitación desde la comodidad de su hogar.